El Gusano Barrenador, una amenaza latente

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26 de enero de 2026

A pesar de reportarse una reducción del 57% en los casos activos, el gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivorax) sigue siendo una plaga de alto riesgo para la sanidad y productividad pecuaria en México. Las condiciones climáticas recientes y la aplicación de protocolos sanitarios han contribuido a este descenso, pero especialistas advierten que esto no significa erradicación. Mantener una vigilancia epidemiológica constante y el estricto cumplimiento de la bioseguridad es indispensable para evitar un rebrote, especialmente ante el inminente regreso de la temporada de lluvias, que favorece la infestación.

Entre las medidas clave para el control, los expertos destacan: el manejo inmediato de heridas, la detección temprana de casos sospechosos, y el uso de tratamientos sistémicos de acción prolongada. Estas prácticas son vitales para prevenir nuevas infestaciones, particularmente en puntos críticos como el ombligo de los terneros recién nacidos. El desafío es sanitario y económico, con impacto directo en la producción de carne y leche, el bienestar animal y la estabilidad del sector.

El control del gusano barrenador es una responsabilidad compartida. El llamado final es a la acción continua: mantener la vigilancia en las unidades de producción, atender lesiones de inmediato, reportar casos sospechosos y trabajar de la mano con el médico veterinario. Solo así se podrá lograr una reducción sostenida y evitar repuntes que comprometan los avances alcanzados.

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