
08 de marzo de 2026
La desinformación que circula en redes sociales y la promoción de engañosas “curas milagro” se han convertido en un peligroso obstáculo para quienes buscan cumplir el sueño de tener un hijo. Especialistas en reproducción humana alertan que caer en estas falsas promesas retrasa la atención médica oportuna, disminuyendo drásticamente las probabilidades de éxito. La infertilidad es una condición médica que se diagnostica formalmente tras 12 meses de relaciones sexuales sin protección sin lograr un embarazo. Sin embargo, este plazo se reduce a solo seis meses en mujeres mayores de 35 años, por lo que ignorar estos límites y optar por soluciones sin respaldo científico puede ser determinante.
Las causas de la infertilidad son diversas y no deben atribuirse únicamente a la mujer. Pueden originarse en factores femeninos, como alteraciones hormonales, endometriosis u obstrucción de trompas; en factores masculinos, como la baja calidad o cantidad de espermatozoides; o ser una combinación de ambos. Por ello, los expertos subrayan la importancia de realizar un estudio completo a ambos miembros de la pareja para obtener un diagnóstico preciso. Acudir con un especialista en fertilidad es el paso fundamental no solo cuando se cumplen los plazos sin éxito, sino también ante antecedentes de enfermedades como la endometriosis, ciclos menstruales irregulares o problemas de calidad espermática conocidos.
Frente al alarmante aumento de la desinformación, la medicina reproductiva ofrece hoy alternativas seguras y basadas en evidencia científica. Tratamientos como la inseminación artificial o la fertilización in vitro (FIV) son opciones reales que, acompañadas de un seguimiento médico continuo y apoyo psicológico, incrementan las posibilidades de embarazo. Los especialistas hacen un llamado a la población a no apostar su tiempo y recursos en falsas promesas. El diagnóstico temprano y el acompañamiento profesional no solo legitiman el deseo de formar una familia, sino que son la vía más efectiva y ética para lograrlo, ya sea para parejas heterosexuales, personas del mismo sexo o mujeres que deciden ser madres sin pareja.


