.

11 de febrero de 2026
México encabeza la lista de países de la OCDE con más horas trabajadas al año —más de 2,226 por persona—, una cifra que supera por casi 500 horas el promedio de las economías avanzadas. Sin embargo, este esfuerzo sostenido no ha encontrado correlación directa con la productividad. A ello se suma la fatiga digital derivada de jornadas extensas, hiperconectividad y saturación cognitiva: de acuerdo con la UNAM, el 75% de los trabajadores en el país reporta estrés laboral y cuatro de cada diez oficinistas se sienten exhaustos. El diagnóstico es claro: México no necesita trabajar más, sino trabajar mejor.
En 2026, el foco se desplaza hacia la eficiencia con bienestar. Más del 54% de los trabajadores experimenta alguna frustración laboral, según el estudio Retos y perspectivas del trabajo 2024 de WeWork y PageGroup, y la falta de flexibilidad encabeza las quejas. En respuesta, el talento mexicano exige esquemas híbridos bien diseñados, espacios que favorezcan la concentración profunda y una desconexión digital saludable. No se trata de abandonar la oficina, sino de resignificarla: el 57% de los trabajadores híbridos acude tres o más días a la semana, pero busca que ese tiempo presencial tenga propósito y valor.
Claudio Hidalgo, presidente de WeWork Latinoamérica, lo resume así: «México tiene una oportunidad histórica de convertir su energía laboral en productividad inteligente. En este camino, los espacios diseñados para reducir el desgaste, fomentar la colaboración intencional y ofrecer flexibilidad operativa se convierten en ventaja competitiva». En 2026, el equilibrio ya no es un privilegio: es infraestructura estratégica para competir. Y México, que hoy encabeza la lista de los que más trabajan, bien podría liderar también la de los que mejor lo hacen.
.

