Autor: Eduardo Alexandri, Director General de Sandisk para América Latina
Los vehículos autónomos son una realidad inminente, con proyecciones que indican que para 2030 hasta el 10% de las ventas globales serán de autos de Nivel 3. Este avance depende de la capacidad de los vehículos para procesar información y tomar decisiones en fracciones de segundo, lo que exige un ecosistema robusto y conectado.
La reinvención del automóvil moderno genera volúmenes masivos de datos, requiriendo entre 2 TB y 11 TB de almacenamiento para 2030. Sistemas como ADAS (Asistencia Avanzada al Conductor), infoentretenimiento, telemetría y sensores dependen de la Inteligencia Artificial, el aprendizaje profundo y el 5G, demandando acceso instantáneo a los datos.
El almacenamiento flash se posiciona como la solución fundamental debido a tres capacidades clave:
Alta Velocidad y Baja Latencia: Ofrece la velocidad ultrarrápida de lectura/escritura necesaria para que los ADAS procesen datos de sensores y ejecuten decisiones de seguridad en tiempo real.
Confiabilidad y Resistencia: Los dispositivos como UFS y eMMC™ automotrices están diseñados para soportar condiciones extremas (vibración, temperatura, humedad) sin comprometer el rendimiento.
Diagnóstico Proactivo: Tecnologías como eMMC™ y UFS permiten monitorear el estado del almacenamiento en tiempo real, identificando proactivamente anomalías y previniendo fallos antes de que ocurran.
A medida que circulen cientos de millones de autos conectados, el almacenamiento flash evolucionará para ser tan crítico como los procesadores, siendo la base que permite experiencias de conducción autónoma más confiables, inteligentes y seguras.
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